domingo 21 de agosto de 2011

Un ser extraño suelto en Nedham (3/3)

domingo 21 de agosto de 2011


Opté por tomar las escaleras. Subí cada peldaño con todos los oídos atentos a cualquier rumor, a cada indicio de anormalidad, pero todo estaba en un tranquilo silencio de mediodía... de hecho, lo más extraño de aquel edificio era esa normalidad. Cuando me acerqué a la puerta del destinatario, sentí algo inexplicable, de modo que sólo lo describiré: una especie de sentido de alerta que subía desde la boca del estómago, y un nuevo escalofrío que esta vez descendía hasta las rodillas. Llamé suave al principio, un poco más insistente y rítmico después, con los nudillos. Esperé mientras miraba las vetas de madera de la puerta, ocultas bajo una capa de caoba muy delgada. Un golpe de corriente de aire trajo una especie de susurro, que me hizo bajar la cabeza. En la rendija inferior vi una sombra que se derramaba por el suelo, como si alguien hubiese olvidado cerrar el grifo de la bañera. La puerta se abrió con un sonido de engranaje que venía de una época muy anterior a la de la puerta, o a la del edificio incluso. La puerta se abrió sin chirrido alguno y por completo, dejando a la vista una entrada en penumbra, cuya materia invisible se iba espesando y sustentando en una oscuridad que no veía desde mis excursiones de la niñez al campo, y de las que siempre volvía lleno de rozaduras, picaduras y traumas. En ese momento recordé varios episodios de esa niñez precisamente, como el enjambre de arañas que en una ocasión sintió predilección por mi pierna. Los recuerdos se amontonaron como ese grupo de arañas, y pronto me sentí sucio por rememorar aquello. Reconocí a continuación el olor que impregnaba la entrada de la casa: tarta de manzana.
De lo más profundo de la negrura emergió un brazo largo y delgado que me invitó a pasar con un movimiento muy forzado. El brazo finalizaba en una mano de dedos finos como tallo de trigo y unas uñas larguísimas, aunque me percaté de que estaban muy aseadas. Como mi cuerpo paralizado se negaba a avanzar, el dueño del brazo se descubrió. Estaba calvo, embutido en un traje negro y su rostro tenía la blancura de la leche.
- Llevo ochenta años esperando esa carta. Le estoy realmente agradecido - dijo la voz, compuesta de una suma de montones de estertores.
Yo quedé mudo y perdí toda la saliva cuando estiró su mano glaseada y me arrebató el sobre con un gesto que parecía hasta cariñoso. Me mordí un pedazo de labio, o esa fue la sensación que tuve. Deseé haber reunido antes la suficiente cordura como para haberme limitado a dejar el sobre en el buzón, y a la vez ese horror de hombre llamaba poderosamente mi atención. Es posible que en otro tiempo tuviera un rostro hermoso, pues sus rasgos no eran desagradables; lo era su palidez extrema, el silencio que rodeaba sus movimientos, y la tristeza que emanaba. Me indicó un bol que tenía dispuesto en una mesita de la entrada, repleto de palomitas cubiertas por una pasta de textura uniforme y un amarillo apagado, similar a una mostaza expuesta demasiado tiempo al sol. Reuní las fuerzas suficientes como para decir que no desde el fondo de mi garganta, y él dejó el sobre a un lado, tomó un puñado de aquellas palomitas, se inclinó sobre sus rodillas, y las masticó con ojos desorbitados. Se limpió con la manga, y reconoció que esa era su única adicción, y que llevaba varias décadas luchando por abandonarla.
A partir de aquí no sé exactamente qué sucedió, pues tuve que girarme y salir corriendo de allí... eso sí, dejando un correcto y educado saludo detrás de mí, porque nunca hay que perder la compostura, sea como sea la situación.
El ser quedó devorando palomitas con sabor a manzana, absorto por completo en su soledad.

2 comentarios:

Manuel

He esperado con avidez el final del relato y la primera imagen que has puesto para ilustrar me ha desvelado el misterio. Tal vez pienses que esto es una crítica, en tal caso estarás en lo cierto. Es que me leí el texto con Nosferatu en la cabeza y no me cabían las frases.
:-)

Daniel Jándula

crítica aceptada!!
aunque a mí lo que me interesa es que sea un vampiro adicto a la tarta de manzana.

un abrazo!!

 
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